Un nuevo Hombre Araña

Por Rufino Eslava

En un mar de gente no hay mejor lugar para ocultar un rostro.

Recuerdo que hace décadas compré un muñeco del Hombre Araña. Nunca pregunté quién estaba debajo de la máscara. Ni siquiera sabía el nombre de Peter Parker. Bastaban el traje rojo y azul, las telarañas y aquel sentido de justicia para reconocer al personaje.

Hoy ocurre exactamente lo contrario.

Antes del estreno de Spider-Man: Un nuevo día, buena parte de la conversación giró alrededor de Tom Holland, de su relación con Zendaya y del misterio que rodeó al personaje de Sadie Sink. El héroe ya no llega solo a la pantalla; llega acompañado por la identidad pública de quienes lo interpretan.

Cada generación ha construido su propio Hombre Araña. Tobey Maguire interpretó a un hombre definido por el sacrificio y la responsabilidad. Andrew Garfield aportó una sensibilidad más irónica y romántica. Tom Holland representa otra forma de entender al héroe: un hombre que duda, se equivoca, enfrenta la precariedad, pierde afectos y descubre que la fortaleza también consiste en aceptar sus propios límites.

Los personajes femeninos también cambiaron.

Michelle Jones-Watson (MJ), interpretada por Zendaya, rompe con la imagen tradicional de Mary Jane Watson. De apariencia sobria, cabello oscuro y personalidad reservada, no gira alrededor del héroe ni espera su regreso. Sus decisiones influyen en el destino de Peter Parker. Frente a ella aparece Jean Grey, interpretada por Sadie Sink, una pelirroja de presencia luminosa cuya fuerza no proviene de su relación con el protagonista, sino de un poder que incluso supera al de muchos de los personajes masculinos de Marvel. La película deja entrever un cambio de códigos: el poder ya no tiene un género definido y el centro del relato deja de pertenecer exclusivamente al héroe.

Ese cambio rebasa la pantalla. Durante décadas, Hollywood construyó franquicias alrededor de hombres que resolvían el conflicto y mujeres que lo acompañaban. Marvel parece recorrer otro camino. El héroe sigue siendo Spider-Man, pero ya no ocupa por sí solo el centro de gravedad de la historia.

Quizá esa sea la transformación más interesante de Spider-Man: Un nuevo día. Más allá de los efectos especiales o de la llegada de Jean Grey, la película registra un cambio cultural: nuevas formas de representar el poder, la masculinidad y el lugar que ocupan las mujeres dentro del relato.

Aquel muñeco que compré hace décadas probablemente sigue en algún cajón. El traje continúa siendo rojo y azul. Las telarañas siguen saliendo de las muñecas.

Lo que cambió fue la línea del tiempo.

Cada generación termina por encontrar al Hombre Araña que mejor se parece a ella.

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