CIUDAD DE MÉXICO.— Ulises Lara López presentó este martes su renuncia como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes y como vocero de la Fiscalía General de la República (FGR), con lo que concluye una gestión de poco más de seis meses dentro del equipo encabezado por la fiscal general Ernestina Godoy.
La Fiscalía confirmó que la separación del cargo obedece a motivos personales y que será efectiva a partir del 15 de julio. Hasta el momento, la institución no ha informado quién asumirá de manera provisional o definitiva la conducción de la Fiscalía Especial ni las funciones de vocería.
Lara fue nombrado el 2 de enero de 2026 como parte de la reestructuración emprendida por Ernestina Godoy al frente de la FGR. Desde esa posición tuvo a su cargo investigaciones consideradas de alta relevancia para la institución y fue el principal portavoz en asuntos de interés nacional.
Durante su gestión participó en la comunicación de diversos casos de alto impacto, entre ellos investigaciones relacionadas con delincuencia organizada, corrupción y expedientes con implicaciones políticas. En los últimos meses también encabezó conferencias para informar sobre avances en indagatorias que captaron la atención pública, como las relacionadas con la captura y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada y otros asuntos de competencia federal.
La salida de Lara ocurre en un momento en que la FGR mantiene abiertas varias investigaciones estratégicas en materia de seguridad y combate al crimen organizado. No obstante, la dependencia aclaró que la renuncia responde exclusivamente a motivos personales y descartó, hasta ahora, cualquier vínculo con los expedientes que actualmente se encuentran en proceso.
Antes de incorporarse a la Fiscalía General de la República, Ulises Lara ocupó diversos cargos en la administración pública de la Ciudad de México. Entre ellos destacó su paso por la Fiscalía General de Justicia capitalina, donde fungió como encargado del despacho tras la salida de Ernestina Godoy, antes de integrarse al ámbito federal.
Su dimisión representa el primer movimiento de alto nivel dentro del equipo cercano de la fiscal general desde el inicio de su administración en la FGR y abre un proceso para definir quién asumirá una de las áreas con mayor peso operativo dentro de la institución.

