JERUSALÉN, 28 de octubre de 2026.— Benjamin Netanyahu recuperó la ventaja en el escrutinio de las elecciones parlamentarias de Israel, pero continúa sin reunir los votos necesarios para mantenerse al frente de un gobierno mayoritario. La fragmentación del Parlamento y el avance histórico de los partidos árabes mantienen abierto el futuro político del país, después de una jornada electoral marcada por una participación ciudadana sin precedentes en las últimas décadas.
Con el 76.8 por ciento de las urnas contabilizadas, los resultados parciales de la Comisión Electoral Central proyectaban 54 escaños para el bloque encabezado por Netanyahu, 47 para las fuerzas opositoras lideradas por Gadi Eisenkot y 19 para los partidos de mayoría árabe.
Las cifras, difundidas este miércoles por los diarios israelíes The Times of Israel, The Jerusalem Post y Calcalist, reflejan una ventaja del actual primer ministro, aunque insuficiente para alcanzar los 61 diputados que se requieren para controlar la Knéset, integrada por 120 legisladores.
El resultado representa un cambio respecto de las primeras encuestas a boca de urna, que habían anticipado un empate prácticamente absoluto entre los dos principales bloques políticos.
Las cadenas Kan 11 y Canal 13 proyectaron inicialmente 51 escaños para cada uno, mientras que Canal 12 registró variaciones durante la madrugada que terminaron por favorecer ligeramente a las fuerzas de Netanyahu.
Sin embargo, conforme avanzó el recuento, el Likud se consolidó como el partido más votado, con una proyección de 27 diputados, seguido por Yashar, la organización encabezada por Eisenkot.
La distribución definitiva todavía depende de los votos pendientes y de los sufragios especiales, entre ellos los emitidos por militares, personal diplomático y ciudadanos que votaron fuera de sus lugares habituales de residencia.
Los partidos árabes alteran el equilibrio político
El crecimiento electoral de las organizaciones árabes constituye uno de los acontecimientos más importantes de estos comicios.
Las proyecciones más recientes les asignan 19 escaños, una representación que supera ampliamente la obtenida en las elecciones anteriores y que podría convertirlas en un factor determinante para la formación del próximo gobierno.
La Lista Conjunta, que agrupa a distintas corrientes políticas de la población árabe israelí, alcanzaría 13 diputados, mientras que Ra’am, encabezado por Mansour Abbas, obtendría seis.
Ambas organizaciones representan principalmente a ciudadanos árabes de Israel, muchos de los cuales se identifican como palestinos y constituyen aproximadamente una quinta parte de la población del país.
El avance responde, en parte, a una movilización electoral que superó los niveles registrados en procesos anteriores.
Entre las principales preocupaciones de estos votantes figuran la inseguridad en las comunidades árabes, la violencia criminal, la desigualdad económica, la discriminación y las consecuencias de la guerra en Gaza.
El diario israelí Zman Israel destacó que el crecimiento de estas fuerzas podría modificar las negociaciones para integrar el próximo gobierno, especialmente ante la imposibilidad de que los dos grandes bloques alcancen por sí solos la mayoría parlamentaria.
Sin embargo, el peso numérico de los partidos árabes no garantiza su incorporación a una coalición.
Netanyahu ha rechazado depender de estas organizaciones, mientras que varios integrantes de la oposición también mantienen reservas sobre la posibilidad de establecer acuerdos con ellas.
Netanyahu conserva ventaja, pero pierde margen parlamentario
Aunque el primer ministro consiguió revertir las primeras proyecciones electorales, los resultados parciales muestran dificultades para reconstruir la mayoría que permitió sostener su anterior gobierno.
El Likud continúa siendo la principal fuerza política, pero sus aliados tradicionales, integrados por partidos religiosos y nacionalistas, no reúnen suficientes escaños para asegurar la continuidad de la coalición.
Durante sus primeras declaraciones después de la votación, Netanyahu defendió la formación de un nuevo gobierno de derecha y aseguró que los resultados reflejan el respaldo de una parte importante de la sociedad israelí.
El primer ministro también reiteró su oposición a integrar un gobierno que dependa de los partidos árabes.
Su campaña estuvo centrada en la seguridad nacional, las operaciones militares desarrolladas durante los últimos tres años y la confrontación con Irán.
Las elecciones constituyen la primera consulta parlamentaria desde los ataques encabezados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y las guerras que posteriormente involucraron a Israel en distintos escenarios de Medio Oriente.
La gestión de esos conflictos, las decisiones militares y las consecuencias económicas y diplomáticas de la guerra ocuparon un lugar central en el debate electoral.
Netanyahu enfrenta además cuestionamientos internos por su responsabilidad política en los acontecimientos previos a los ataques de 2023, así como por las controversias relacionadas con el funcionamiento del sistema judicial.
Eisenkot enfrenta el desafío de construir una coalición
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, consiguió consolidarse como el principal adversario de Netanyahu.
Al frente de Yashar, el exmilitar reunió a sectores del electorado que demandan una renovación del liderazgo político y cambios en la conducción del gobierno.
Durante la campaña cuestionó las decisiones del primer ministro y defendió la necesidad de reconstruir la confianza en las instituciones israelíes.
Su trayectoria militar y su participación en las decisiones de seguridad nacional le permitieron presentarse como una alternativa con experiencia en asuntos estratégicos.
Sin embargo, el principal obstáculo para Eisenkot no se encuentra únicamente en la diferencia de escaños respecto del bloque gobernante, sino en las dificultades para articular una mayoría parlamentaria.
Las fuerzas opositoras incluyen organizaciones con posiciones divergentes sobre la relación entre religión y Estado, la política hacia los palestinos, el servicio militar y la participación de los partidos árabes en el gobierno.
Entre sus dirigentes figuran el ex primer ministro Naftali Bennett, Avigdor Lieberman y Yair Golan.
El diario Haaretz señaló que la posibilidad de formar un gobierno alternativo dependerá de acuerdos entre dirigentes que durante la campaña establecieron límites a sus posibles alianzas.
En este escenario, la incorporación de los partidos árabes o su respaldo parlamentario externo podría resultar determinante, aunque políticamente controvertido para algunos sectores de la oposición.
Participación electoral alcanza 77.7 por ciento
La elección registró una participación del 77.7 por ciento, la más elevada desde 1999, de acuerdo con los datos difundidos por la Comisión Electoral Central.
La cifra refleja la importancia que adquirieron estos comicios después de tres años de conflictos militares, tensiones políticas y cuestionamientos a la conducción del gobierno.
La movilización también fue elevada entre los integrantes de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Según información militar difundida por la prensa local, el 79.9 por ciento de los soldados y reservistas habilitados para votar participó en la elección, un incremento de 6.2 puntos porcentuales respecto del proceso de 2022.
Los votos emitidos mediante procedimientos especiales serán incorporados posteriormente al escrutinio y podrían modificar la distribución final de los escaños.
La participación de los militares adquiere particular relevancia debido a las operaciones desarrolladas por Israel en Gaza, Líbano y otros escenarios regionales.
Trump interviene en el debate electoral
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también reaccionó a los resultados preliminares y se atribuyó parte del mérito de la recuperación electoral de Netanyahu.
En un mensaje difundido en su plataforma Truth Social, Trump reprodujo comentarios que relacionaban su respaldo al primer ministro israelí con el cambio registrado entre las primeras encuestas y los resultados parciales.
La declaración se produjo cuando todavía no existía una mayoría parlamentaria definida.
La relación entre Washington y Tel Aviv fue uno de los elementos relevantes de la campaña, especialmente por el apoyo estadounidense a Israel durante los conflictos regionales y las tensiones diplomáticas derivadas de la guerra en Gaza.
El resultado electoral tendrá consecuencias sobre la coordinación militar entre ambos países, la política hacia Irán y las perspectivas de negociación en Medio Oriente.
Cuatro escenarios para formar gobierno
La ausencia de una mayoría parlamentaria abre distintas posibilidades para el futuro inmediato de Israel.
La primera consiste en que Netanyahu consiga ampliar su coalición mediante acuerdos con otras fuerzas políticas hasta reunir los 61 diputados necesarios.
Una segunda alternativa sería que Eisenkot lograra integrar un gobierno con el respaldo de partidos opositores y, eventualmente, de representantes árabes.
También podría negociarse un gobierno de unidad nacional, aunque las diferencias entre los principales dirigentes dificultan actualmente esa posibilidad.
Finalmente, si ninguno de los candidatos consigue reunir los apoyos suficientes, Israel podría enfrentar una nueva elección.
El país ya atravesó un periodo de inestabilidad política entre 2019 y 2022, cuando celebró cinco elecciones parlamentarias debido a las dificultades para formar gobiernos estables.
El procedimiento establece que el presidente Isaac Herzog deberá consultar a los representantes de los partidos y encomendar la formación de gobierno al dirigente que considere con mayores posibilidades de reunir una mayoría.
El candidato designado dispondrá inicialmente de 28 días para integrar una coalición, con la posibilidad de obtener una prórroga de 14 días.
Mientras se desarrolla ese proceso, Netanyahu puede continuar al frente del gobierno en funciones.
Medio Oriente, pendiente del desenlace
La elección israelí se desarrolla en un contexto de profundas transformaciones regionales.
Las guerras posteriores a octubre de 2023 alteraron las relaciones de Israel con sus vecinos, incrementaron las tensiones con Irán y colocaron nuevamente el conflicto palestino-israelí en el centro de la agenda internacional.
La composición del próximo gobierno será relevante para determinar la orientación de las operaciones militares, las relaciones diplomáticas y las políticas relacionadas con Gaza y Cisjordania.
También influirá en los vínculos con Estados Unidos y en los esfuerzos internacionales para alcanzar acuerdos de seguridad regional.
Los resultados oficiales están previstos para el 4 de noviembre, aunque las negociaciones políticas podrían prolongarse durante varias semanas.
Por ahora, el avance del escrutinio confirma que Netanyahu conserva una ventaja sobre sus adversarios, pero no dispone de los diputados suficientes para asegurar una mayoría parlamentaria.
La elección deja así un Parlamento dividido, una oposición que necesita construir acuerdos y una representación árabe fortalecida que podría convertirse en pieza central de las negociaciones para definir el próximo gobierno de Israel.
Las cifras electorales corresponden al corte provisional de las 10:58 horas de Israel, con 76.8% de las urnas contabilizadas, publicado por The Times of Israel y coincidente con los reportes de The Jerusalem Post y Calcalist. La participación electoral y el contexto político fueron contrastados con Associated Press, Kan 11 y Haaretz.

