Washington, D.C.- El representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, informó que el gobierno estadounidense anunciará en los próximos días nuevos aranceles dirigidos a unas 60 naciones, como parte de una estrategia basada en investigaciones sobre prácticas comerciales relacionadas con el trabajo forzoso.
Durante una entrevista con CNBC, Greer explicó que las investigaciones impulsadas por la Oficina del Representante Comercial concluyeron que diversos países no cuentan con mecanismos suficientes para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzado o no aplican adecuadamente su legislación en la materia.
«Estados Unidos tiene leyes que prohíben el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. Otros países, la mayoría, no tienen una ley, y los que sí la tienen realmente no la aplican», afirmó el funcionario.
Los nuevos gravámenes sustituirán a los aranceles temporales del 10 por ciento que el presidente Donald Trump impuso después de que la Corte Suprema invalidara buena parte de los recargos establecidos el año pasado, al considerar que habían sido justificados con una interpretación inconstitucional de la legislación.
La resolución judicial no afectó los aranceles sectoriales vigentes para industrias como la automotriz, el acero, el aluminio y el cobre.
Como parte de las investigaciones iniciadas por la USTR, a principios de junio se propuso aplicar aranceles de 12.5 por ciento a alrededor de 45 países que, según Washington, no prohíben la importación de productos elaborados con trabajo forzado.
En tanto, para economías que sí cuentan con restricciones legales, pero cuya aplicación es considerada insuficiente, entre ellas México, Canadá, Ecuador, la Unión Europea, Indonesia y Pakistán, la administración estadounidense plantea una tarifa reducida del 10 por ciento. El Reino Unido también figura en este grupo debido a que su legislación es considerada parcial.
En los últimos días, Washington también anunció nuevas medidas comerciales contra otros socios. Brasil fue sancionado con un arancel del 25 por ciento sobre diversos productos, mientras que Canadá enfrentará un recargo adicional del 50 por ciento, que entrará en vigor dentro de un mes.
Greer señaló que la medida contra Ottawa responde a las represalias comerciales implementadas por el gobierno canadiense tras los primeros aranceles impuestos por Estados Unidos en 2025.

