Un estudio internacional identificó en un meteorito que cayó sobre una vivienda en Nueva Jersey rastros de fluidos salinos y compuestos orgánicos que aportan información sobre la evolución de asteroides primitivos y los procesos químicos del Sistema Solar.
Madrid, España; 17 de julio de 2026.— Un equipo de investigadores del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA dio a conocer nuevos hallazgos sobre el meteorito que impactó una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, en julio de 2024, cuyos resultados fueron publicados en la revista científica Science Advances.
El estudio concluyó que los fragmentos del meteorito contienen evidencia de fluidos salinos concentrados que alteraron su composición en las proximidades de la superficie de un asteroide primitivo, un proceso que no había sido documentado previamente en este tipo de cuerpos celestes.
De acuerdo con el investigador Peter Jenniskens, autor principal del estudio, el análisis permitió identificar restos conservados de un entorno donde el agua líquida se evaporó y concentró sales, modificando los minerales presentes en la roca espacial.
El meteorito ingresó a la atmósfera terrestre el 16 de julio de 2024 a una velocidad aproximada de 14.4 kilómetros por segundo (32 mil millas por hora), generando un estampido sónico que fue percibido en la zona de Nueva York y Nueva Jersey. Posteriormente, uno de sus fragmentos, con un peso superior a un kilogramo, atravesó el techo de una vivienda en Hillsborough.
Las cámaras de observación de la Sociedad Americana de Meteoros permitieron reconstruir la trayectoria del objeto, que fue rastreada hasta la parte baja del cinturón de asteroides.
El propietario de la vivienda conservó los fragmentos tras el impacto, lo que permitió a los especialistas analizarlos en condiciones óptimas. Los científicos determinaron que pertenecen a una condrita carbonácea CM1/2, una clasificación poco común entre los meteoritos primitivos.
Según el meteoriticista Mike Zolensky, del Centro Espacial Johnson de la NASA, se trata de apenas la segunda caída observada de un meteorito de este tipo. Los investigadores señalaron que el ejemplar se encuentra entre los mejor conservados registrados hasta la fecha.
El análisis también identificó pequeños fragmentos ricos en sales, además de una amplia variedad de compuestos orgánicos solubles, incluidos aminoácidos y materiales que contienen carbono y nitrógeno, elementos considerados de interés para estudiar la química que precedió al origen de la vida.
Los especialistas indicaron que continuarán investigando la composición de las sales presentes en el meteorito y la compararán con muestras obtenidas por las misiones Hayabusa2, de la agencia espacial japonesa JAXA, y OSIRIS-REx, de la NASA, que recolectaron material de los asteroides Ryugu y Bennu, respectivamente.
Parte de los fragmentos recuperados será incorporada a la colección del Museo Americano de Historia Natural, en la ciudad de Nueva York, para futuras investigaciones.

