La culpa era tuya …. te hablan Cuau

Cada vez que ocurre un crimen en Cuernavaca, parece que la historia violenta comienza en ese momento y que quienes gobernaron antes pueden seguir tranquilamente, como si ellos no hubieran tenido presupuesto, policías, decisiones y responsabilidades.

A Cuernavaca le hace falta seguridad, sí, pero también memoria.

Esa violencia que hoy indigna tiene antecedentes y son varios quienes deben responder por el deterioro. ¿O a poco ya olvidaron que, por ejemplo, Cuauhtémoc Blanco encabezó el Ayuntamiento de Cuernavaca de 2016 a 2018 y después gobernó Morelos entre 2018 y 2024?

Cuauhtémoc Blanco conoció el problema desde el municipio y tuvo la oportunidad de enfrentarlo desde el estado. Así que regresemos al pasado.

En Morelos, las víctimas de homicidio doloso pasaron de 783 en 2018 a mil 504 en 2023, según las cifras del Secretariado Ejecutivo reportadas en marzo de 2024. Casi el doble. El primer año incluye meses del gobierno anterior, por lo que sería incorrecto atribuirle todas esas muertes.

Las víctimas registradas de extorsión pasaron de 24 en 2018 a 249 en 2023. Los feminicidios, de 28 a 45. Son cifras estatales, no exclusivamente de Cuernavaca, pero describen el entorno de violencia en el que quedó la capital.

Detrás de cada número hay una familia, un negocio, una mujer cuya vida no fue protegida.

Y ahí está la fotografía difundida en enero de 2022, en la que Cuauhtémoc Blanco apareció con Irving Solano, Homero Figueroa y Raymundo Isidro Castro, señalados como presuntos integrantes o dirigentes de organizaciones criminales. La Diócesis de Cuernavaca confirmó que fue tomada en una iglesia de Yautepec el 12 de diciembre de 2018.

Cuauhtémoc Blanco siempre negó pactos con delincuentes y explicó que muchas personas le pedían fotografías. Claro, una imagen no demuestra por sí sola una alianza criminal. Pero su explicación tampoco canceló las preguntas sobre las relaciones entre el poder y los criminales que operaban en Morelos.

Y hay otro dato que merece revisión: Homero Figueroa, “La Tripa”, habría formado parte de la nómina municipal durante la administración de Blanco. ¿Quién autorizó su ingreso, qué funciones tenía y qué trabajo desempeñó?

Y así es como llegamos a Tepito.

La presencia de la Unión Tepito en Morelos sí ha sido reportada. Documentos de seguridad obtenidos mediante transparencia y citados en investigaciones periodísticas identificaron una alianza con el Cártel de Sinaloa, conocida como “Tepiteños” o “Gente Nueva”, principalmente en el oriente del estado, durante los años finales de su gobierno.

Eso permite preguntar qué hizo su administración para enfrentar esa expansión. No hay pruebas de que Blanco personalmente trajera a esos delincuentes. Tampoco corresponde convertir a todo un barrio en sinónimo de criminalidad.

La pregunta es por qué durante su gobierno aumentaron los asesinatos y las extorsiones mientras se documentaba la operación de esas estructuras.

Cuernavaca necesita revisar esa historia completa. La responsabilidad de quienes gobernaron antes no desaparece cuando entregan el cargo, como tampoco exime de responsabilidades a quienes gobiernan hoy.

A los cuernavacenses les corresponde exigir cuentas sobre lo que ocurrió y sobre lo que se está haciendo para recuperar la seguridad.

Porque lo que hoy se cosecha obliga a revisar quién sembró.

El paso de Cuauhtémoc Blanco por Cuernavaca y Morelos debe evaluarse con los resultados que entregó como gobernante. Sus goles nunca borrarán la enorme violencia hacia las mujeres , de la que incluso él está señalado . Los aplausos que ganó en la cancha no le resuelven a una familia la ausencia de quien ya no volvió a casa.

Y mientras Morelos sigue cargando con las consecuencias de aquellos años, Cuauhtémoc Blanco ahora se la pasa bomba en las redes sociales y en la Cámara de Diputados. Pero cambiar de cargo no borra el pasado ni cancela las cuentas pendientes de quien fue alcalde de Cuernavaca y gobernador del estado.

La memoria también es una forma de exigir cuentas.

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