El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose. De acuerdo con el más reciente balance de las autoridades sanitarias, la enfermedad ha dejado 506 personas fallecidas y mil 561 casos confirmados desde que fue declarada la emergencia a mediados de mayo.
El reporte, con corte al 4 de julio, indica que en las últimas 24 horas se registraron 33 nuevos contagios y 14 defunciones, lo que refleja el rápido avance del virus en las zonas más afectadas del país africano.
Las autoridades también informaron que 253 personas han logrado recuperarse de la enfermedad, mientras que 628 pacientes permanecen bajo tratamiento. Los mayores focos de contagio continúan concentrándose en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, donde se mantienen labores de vigilancia epidemiológica, seguimiento de contactos y ensayos clínicos para contener la propagación de la cepa Bundibugyo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que esta variante representa un desafío adicional, ya que actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados para combatir la cepa Bundibugyo. El organismo también alertó que los constantes desplazamientos de población provocados por los enfrentamientos entre el Ejército y grupos armados dificultan las labores de control sanitario.
La República Democrática del Congo es el país con mayor experiencia en el manejo del virus del ébola, tras enfrentar más de una docena de brotes desde que la enfermedad fue identificada por primera vez en 1976, precisamente en territorio congoleño. El país había declarado el fin de su brote más reciente apenas en diciembre de 2025.

